lunes, 12 de marzo de 2018

Track nº 8


Las lágrimas no tardaron en llegar a sus ojos. Sentía que buceaba en lugares profundos a los que, en ciertos periodos de su vida, era difícil llegar. De todas maneras, las noches tranquilas de verano propiciaban las condiciones, especialmente aquellas en que una brisa de viento fresco entraba por la ventana, aliviando el calor que venía en descenso desde la tarde. La mirada se volcaba hacia dentro, aunque evitable, se volcaba hacia dentro y las palabras se fundían con las sensaciones en unicidad con el propio ser. El miedo más atemorizante, el amor más apasionado, la alegría más feliz, la tristeza más profunda. Sinceridad en una noche de verano que, con lágrimas aun en los ojos pero momentáneamente, estaba por acabar, porque solo quedaban los últimos doce segundos de la canción.

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