Yo esperando cruzar la calle, luz roja en el semáforo, miro hacia arriba y una hoja se desprende de un árbol. Las acciones de Cencosud suben rápidamente, un hombre acaba de comprar un LCD en 24 cuotas y un nuevo programa de farándula es estrenado en la televisión. Miro a mi derecha y un perrito mueve la cola. El Kino no tuvo ganadores y Nike lanza su última línea de zapatillas. Luz verde en el semáforo, ya puedo cruzar y la hoja toca el suelo ¿Alguien más lo habrá notado?
viernes, 29 de junio de 2012
martes, 5 de junio de 2012
De ignorar a ser amable: Un mínimo esfuerzo para nosotros que genera una gran diferencia en todos
Andando por la calle, en las micros, en los supermercados, en bares y en una infinidad de lugares, me he visto en más de una ocasión observando situaciones que me hacen pensar lo detestable -opinión completamente personal, por cierto- que me parece la actitud cotidiana que muchas personas adoptan cuando deben "interactuar" con un otro desconocido.
Cuando un vendedor se sube a la micro, por ejemplo, y pasa asiento por asiento entregando calendarios, velas con forma de flor o cualquier cosa que esté vendiendo, he visto a personas ignorarlo completamente o incluso poner cara de espanto, como si se tratara de algo terrible. Nada cuesta decir "no, gracias", o simplemente tomar lo que te estén pasando y luego devolverlo.
Lo mismo sucede con repartidores de volantes. Después de todo es su trabajo, y no representa esfuerzo alguno recibir el papelito y, si no te interesa, luego botarlo en un basurero. Me molesta ver cómo son obviados muchas veces ¿a alguien le gusta que lo dejen con la mano estirada? Tampoco se trata de andar buscándolos y haciéndoles cariñito, pero si te están pasando algo ¿para qué hacerse el tonto?
Ejemplos he visto muchos, situaciones que se repiten todos los días, sin embargo aquí lo que me interesa plantear es que con un (muy) simple gesto, como es dar una sonrisa (a la cajera, al vendedor, al chofer) o decir "no, gracias", podemos hacer que de alguna u otra manera el otro se sienta bien y, quizá, hacer que su día sea mejor. Tampoco se trata de andar fingiendo felicidad ni querer evitar
sentimientos personales de "haber tenido un mal día" o lo que sea, sino que me parece que tiene que ver con una actitud frente a la cotidianidad. Tal vez me equivoco y a ellos les dé lo mismo, pero si me pongo en su situación preferiría por lejos que alguien fuera amable a recibir una cara de poto de 3 metros, como si estuviera haciendo la peor cosa del mundo.
No logro entender el por qué de querer hacer desagradable una situación que podría ser más amigable o, por lo menos, cortés. Muchas veces queremos contribuir a una sociedad mejor adhiriendo a causas, campañas e ideas, lo cual me parece excelente, pero dejamos de lado cosas tan sencillas como las que estoy mencionando, que no nos van a hacer más pobre ni que lleguemos más cansados a casa.
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