jueves, 10 de agosto de 2017

La pubertad de los colores

De pronto abres los ojos y te das cuenta que las cosas sí tienen colores.

Se disponía a salir de su casa y caminar por la ruta de siempre, rumbo a la casa de su mejor amigo. Eran muy buenos estudiantes. El camino normalmente tardaba veinte minutos, tiempo perfecto para escuchar las cuatro primeras canciones del cassette de grandes éxitos latinoamericanos, que su padre había grabado de la radio. Él decía que no tenía muchos amigos, pero que los pocos que tenía, eran muy buenos amigos.

Y de pronto abres los ojos y te das cuenta que esas cosas tienen colores que no te dijeron que verías.

Ya iba caminando la última cuadra antes de llegar a la casa de su amigo, donde iban a tomar leche con chocolate y jugar súper nintendo. Hoy jugarían un juego nuevo, uno que arrendó el Fabián ayer.
Jugaron toda la tarde, hasta que oscureció, pero no importaba porque mañana no había que ir al colegio. Escucharon el cassette de grandes éxitos latinoamericanos y se pusieron a bailar en la pieza. Fue entretenido. Ambos se imaginaban cómo sería ir a una fiesta y bailar entremedio de otra gente que hace lo mismo. 

Y de pronto abres los ojos y te das cuenta que esos nuevos colores son bonitos y divertidos, pero que a la mayoría de la gente le gustan los otros colores, esos que viste primero. 

Sus padres le dieron permiso para dormir en la casa de su amigo. Estaba la luz apagada y conversaron toda la noche, acerca de lo que había dicho la Paula en el recreo de las once y cuarto, acerca de las canciones que estaban en el ranking del MTV esa semana, acerca de cómo se imaginaban que serían sus vidas después del colegio. Conversaron toda la noche, hasta que se dieron un beso. El primer beso de él, el segundo beso de él. 


Y de pronto abres los ojos y te das cuenta que los colores que te gustan te distinguen del resto, pero que son colores hermosos.

Los compañeros del colegio supieron lo que sucedió esa noche. Fue un tema en la tabla de la reunión de apoderados. En los años siguientes, no hubo cassette de grandes éxitos latinoamericanos, ni leche con chocolate, ni juegos de súper nintendo, ni conversaciones nocturnas.

Hoy, ambos aman los colores que los distinguen y bailan en casi todas las fiestas a las que asisten.

martes, 8 de agosto de 2017

Parámetros temporales y de distancia física en el puerto de Valparaíso

En el puerto de Valparaíso, un hombre ha llegado en el barco que arribó a las doce con veintisiete minutos y que zarpó hace diecinueve días, desde Asia. A las siete de la mañana, un hombre que despertó hace una hora y media permanece de pie en la estación Limache, esperando el tren que lo llevará a la estación Puerto, la más cercana a su lugar de trabajo. A las siete de la mañana, un hombre despierta de su última noche en el barco pues, si todo sale como se espera, dentro de las próximas horas estará arribando en el puerto de Valparaíso. En el puerto de Valparaíso un hombre se ha subido al cargador frontal, el cual debe conducir hacia el barco arribado a las doce con veintisiete minutos. Hoy será una tarde de descanso. Hoy será un tarde de arduo trabajo.

martes, 1 de agosto de 2017

Clima húmedo lluvioso


Los autos son loros tricahue volando entre los árboles del bosque húmedo. Me transporto a un lugar con olores a plantas, a vida, a aventura y desconocimiento, en el que la luz del sol no llega a todos lados en forma directa. El óleo aún está fresco. Me encanta cómo la humedad de la pintura realza los colores, que destacan en un juego perfecto de luces y de sombras, que denotan que el sol no llega a todos lados en forma directa. El pintor es un maestro. Vive en una casa de madera en el bosque, donde guarda todas sus obras de arte. Una casa que huele a húmedo después de la lluvia, especialmente en aquellas partes de la madera en donde el sol no llega de forma directa. La casa es un refugio. Si te sientas en su sofá a observar a tu alrededor, puedes regocijarte con el sonido que emiten los loros tricauhe, que pasan volando entre los árboles del bosque. Y la casa es perfecta. El pintor es perfecto. El cuadro, perfecto. El bosque perfecto, los loros perfectos. Y los autos ya no se escuchan.