Desde la ventana de su habitación observaba los pájaros que volaban en grandes bandadas, muy cerca del mar (el color marrón es hermoso). Alguna vez leyó que las aves hacían vuelos migratorios y que eran capaces de recorrer grandes distancias (una lágrima sincera es hermosa). Cerró sus ojos y se imaginó desplegando sus alas, planeando en el aire, el viento en su rostro, el sol desde un ángulo nuevo, el mar desde un ángulo nuevo (un cuerpo desnudo es hermoso cuando también se desnuda el alma). Abrió sus ojos. La ventana estaba abierta.
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