Y se regocijó con su plato de frutas, porque como leyó en el libro de autoayuda de su padre, era lo único certero existente en ese momento. Esa fue la última frase que Néstor escribió, porque siempre le ha gustado que la última frase que escribe en sus novelas sea también la última frase a la que el lector se enfrenta.
Durante los cuatro días que leyó el texto que recién había terminado, sintió que todos los personajes que había inventado eran un reflejo muy claro -o no tanto- de algún pensamiento o sentimiento que había sido significativo para él. Quien leyera esa novela podría sentirse totalmente identificado -o no tanto- con Néstor.
Y esta es la última frase que escribo.
Durante los cuatro días que leyó el texto que recién había terminado, sintió que todos los personajes que había inventado eran un reflejo muy claro -o no tanto- de algún pensamiento o sentimiento que había sido significativo para él. Quien leyera esa novela podría sentirse totalmente identificado -o no tanto- con Néstor.
Y esta es la última frase que escribo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario