Estaba bailando con los beats de la música electrónica estimulado además con algo de hierba. De pronto apareció la chica japonesa, aquella de la que no me constaba su nacionalidad, pero a quien me sentía libre de llamar "japonesa" porque los orientales tienen un aspecto muy similar entre sí para nuestros ojos occidentales. A la chica la había visto antes, esa misma noche, acompañada de dos chicos japoneses y una (otra) chica japonesa. Sí, aplica la misma explicación que ya di. La situación fue la siguiente: la chica japonesa se acercaba hacia el lugar en el que yo me encontraba, y cuando estuvo lo suficientemente cerca, escuché que estaba diciendo cosas en un idioma extraño para mi. Un idioma no extraño para ella, asumo. Miraba a su alrededor mientras caminaba con un vaso en la mano. Buscaba a sus amigos, así lo interpreté. La chica vino y se fue. No deben haber sido más de 25 segundos en los que ella estuvo en mi campo visual. Ahí fue cuando me di cuenta que todo se trataba de una película que estaba siendo filmada en ese preciso momento. Yo era un adulto joven que se divertía en aquella fiesta, en la cual sucedía la escena en que la chica japonesa se extraviaba en un tumulto de gente extasiada en sus sentidos, en un país muy extraño y a la que le esperaban muchas otras stiuaciones. Había mucha droga de por medio en esa fiesta. En la película. La chica japonesa desapareció y la escena terminó. Me percaté, luego, que me quedé viviendo como extra, para siempre, en una película japonesa.
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